Las columnas de rescate cardíaco permiten reanimar a la víctima de un
colapso y evitar la muerte súbita por un fracaso del músculo del
corazón
Cuando los músculos del corazón colapsan por algún motivo, el riesgo de muerte súbita cardiaca adquiere la mayor de las probabilidades de convertirse en realidad. Tras la aparición de los primeros síntomas, normalmente en la hora previa, es imprescindible acudir a servicios médicos de urgencias. Si no es posible, tener a disposición una columna de rescate cardiaca dotada de desfibrilador es la mejor
opción. Desde hace dos años los grandes centros públicos de algunas comunidades autónomas han incorporado este dispositivo. Gracias a él se rescatan de la muerte a unas 6.000 personas por año.
Autor: Por BLANCA ÁLVAREZ. Fecha de publicación: 5 de septiembre de 2006
No perder ni un minuto hasta que lleguen los servicios de emergencia y estabilicen a la víctima. Es la misión del mejor salvavidas para el corazón, el desfibrilador externo. El aparato en cuestión es el remedio más eficaz para ganar segundos en la más importante contrarreloj, ya que permite reanimar en pocos minutos a quienes sufren un colapso cardíaco provocado por fibrilación ventricular. En esta dolencia, responsable de la muerte súbita cardíaca, el tiempo de espera es fundamental pues por cada minuto que pasa una persona que sufre un paro sin utilizar un desfibrilador, sus posibilidades de sobrevivir disminuyen entre un 7% y un 10%, según datos del Instituto Cardiológico de Madrid.
Integrados en una columna de rescate cardíaco, los desfibriladores externos prestan un servicio integral, ya que además de revertir el estado de colapso, avisan de manera automática a los servicios sanitarios de emergencia para que acudan a socorrer a la víctima.
Ataque a traición
En la fibrilación ventricular se da una alteración en la conducción eléctrica del músculo cardiaco que puede repararse mediante descargas controladas Distintos edificios de Cataluña, Madrid, País Vasco, Aragón y Navarra en los que se da una afluencia masiva de público han sido los primeros en España en incorporar las llamadas columnas de rescate cardíaco. En ellas el elemento principal es el desfibrilador, un instrumento médico que, según
No es fácil conocer de antemano que se va a padecer un colapso cardíaco y son muchas las personas que sufren de fibrilación ventricular sin tener antecedentes previos de enfermedad cardiaca. La mayoría ignora que padece del corazón hasta que un buen día, paseando o practicando su deporte favorito, caen al suelo inconscientes o
colapsan súbitamente. Sin embargo, a pesar de desconocerlo, son muchas también las víctimas que tienen factores de riesgo para padecer una enfermedad cardiovascular, ya sea el tabaquismo, la hipertensión o la diabetes.
A veces, en el plazo de una hora antes de sufrir el colapso algunas personas se quejan de dolor en el pecho y palpitaciones, así como de dificultades para respirar, náuseas y sensación de mareo. ¿Pero qué es la fibrilación ventricular y por qué produce un efecto tan demoledor?. Se trata de un trastorno por el que el corazón tiene una actividad
caótica. Así, se produce una alteración en la conducción eléctrica de este músculo esencial, un fallo inesperado que le impide bombear eficazmente sangre al organismo. Es, además, la principal causa de muerte súbita cardíaca que cada año siega la vida de 20.000 españoles, señala Justo Menéndez, director médico del Instituto de Cardioprotección en Madrid.
Servicio integral
Cuando una persona pierde el pulso bruscamente o cae desplomado sin conciencia, este estado sólo puede revertirse con una descarga eléctrica entre los tres y nueve minutos siguientes al comienzo de los síntomas. Desafortunadamente, estos episodios suelen producirse fuera de los hospitales (ocurre así en un 60% de los casos, según la citada institución) y sólo el 10% son atendidos por personal médico cualificado.
En general, según
Las columnas de recate incorporan un panel con dibujos donde se explica qué pasos dar en caso de pérdida de la conciencia: comprobar el pulso, el nivel de conciencia, realizar maniobras de reanimación y, llegado el caso, proceder a realizar una descarga eléctrica sobre la caja torácica de la víctima. Los desfibriladores pueden ser automáticos y semiautomáticos. Los automáticos sólo necesitan que los electrodos estén aplicados al paciente y que el aparato esté encendido. Si es necesario, libera la descarga enviando previamente una señal acústica de aviso que indica la inmediata liberación de dicho choque a menos que se anule manualmente el sistema. Los
semiautomáticos requieren que el operador presione el botón de analizar para que el aparato inicie el análisis del ritmo cardíaco, y el botón de choque para liberar la descarga eléctrica. Estos últimos se consideran más seguros ya que es la persona que maneja el aparato quien tiene la última decisión de realizar o no el choque eléctrico.
La aplicación de electricidad para desfibrilar el corazón tal y como la conocemos en la actualidad es un descubrimiento del médico y premio Nobel de
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